miércoles, mayo 09, 2007

Un dia en la agenda

Para que lo lea.

Casualmente abrí la agenda y encontré el 23 de noviembre de 2004. Exactamente dos años después, el día se convertiría en una fecha significativa, importante, relevante para mí. Quizá mi vida ya había estado preparándose para ese día en el que recordé construir, cosechar. Más que suspiros, besos o compañía, se vovió energía, movimiento, motivo e inspiración. Un nuevo sol en mi paisaje que no deja de tener una vista agradable aunque a veces pareciera que las nubes grises no se fueran a disipar.
Cuando las palabras parecen insuficientes y se vuelven inexpresivas, se siente que siempre queda algo por decir, y la existencia se ve, huele, se percibe diferente; cuando el tiempo no corre sino gira en torno a la luz y a la sombra como lo hace el planeta alrededor del día y la noche y se transforma en cuentas regresivas.
Nada ha cambiado, pero todo es diferente.
Cuando alguien escucha que su propia canción se oye mejor en una melodía ajena